Columna: Polo para enfrentar el cambio climático

26 febrero de 2019

Hoy son pocos quienes dudan que uno de los retos más urgentes de la humanidad es hacer frente al cambio climático. Un desafío que moviliza el accionar de organismos multilaterales, gobiernos, empresas, científicos, desarrolladores de tecnologías y la sociedad civil. Todo con el fin de avanzar hacia una disminución progresiva de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Ello, implica dejar atrás la dependencia de los combustibles fósiles que las generan y sentar las bases de una economía descarbonizada o neutra en carbono.

La tarea es planetaria. Uno de los consensos internacionales es el de trabajar para que a fines de siglo el aumento de la temperatura global no supere los 2°C, y que ojalá se sitúe en el rango de 1,5°C. Esta tarea puede ser exitosa y abre una gran oportunidad a Chile. Sobre todo a la Región de Antofagasta que puede posicionarse como un lugar estratégico para la economía del cambio climático, pues aquí se encuentran las mayores reservas mundiales y se producen dos minerales que son clave para alcanzar la meta: cobre y litio.

Todas las nuevas tecnologías para reducir las emisiones de GEI requieren de más cobre que las convencionales, por lo tanto su uso será fundamental para un futuro más verde. Este metal es estratégico para la masificación de la electromovilidad, porque en promedio un vehículo eléctrico ocupa hasta cuatro veces más cobre que uno convencional. Además, es fundamental para la masificación de la infraestructura asociada a tendidos eléctricos y puntos de carga. A su vez, la generación de electricidad a partir de energías limpias, como la eólica o solar, precisan más de este elemento.

Por otra parte, el litio es clave en la elaboración de baterías para la electromovilidad, así como para almacenar masivamente la energía producida a partir del viento o del sol.

Para las empresas que producimos cobre, como Antofagasta Minerals, esto implica una serie de desafíos. Nuestra industria tiene el reto de aumentar su producción. Pero no podemos hacerlo de cualquier forma. Tenemos que asegurar que nuestros procesos sean cada vez más sustentables y limpios, lo que implica reducir nuestras propias emisiones.

En Antofagasta Minerals hemos adquirido un compromiso claro, que nos permite alinearnos con los objetivos internacionales de reducción de emisiones adoptados por el país. Así, a 2022 nuestra meta es reducir en 300 mil toneladas nuestras emisiones de GEI. Esto equivale a sacar de circulación a cerca de 80.000 vehículos convencionales. Con este fin, hemos integrado energías limpias a la matriz de nuestras operaciones. Un ejemplo de ello es que a partir de 2020, Minera Zaldívar será la primera compañía minera chilena que sólo utilizará fuentes de energía renovable.

Todos estos aportes han hecho que el mundo ponga sus ojos sobre lo que Chile está realizando en la materia. No por nada, el país será sede de la próxima reunión del COP25. Y de nosotros -de las empresas, de los centros de investigación y de distintas instancias de gobierno- depende que el aporte que se realiza desde la región marque una diferencia en el combate al cambio climático.

René Aguilar

Reseña

Revisa la columna de René Aguilar, Vicepresidente de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de Antofagasta Minerals, publicada en El Mercurio de Antofagasta.