Los exoplanetas: la frontera final

6 marzo de 2019

Han pasado algo más de 20 años desde que descubrimos a los primeros planetas que orbitaban a estrellas distintas del Sol, y la revolución tecnológica y de instrumentos que hemos experimentado nos ha permitido ir, desde simplemente detectar grandes planetas como Júpiter orbitando en torno a estrellas cercanas, hasta descubrir pequeños planetas que comparten propiedades similares con la Tierra. El principal objetivo de estos estudios es encontrar los planetas más cercanos que pudieran albergar vida extraterrestre.

El método que ha tenido más éxito en esta búsqueda es la técnica de velocidad radial, que utiliza espectrógrafos Echelle de precisión que pueden dispersar la luz de inflexión de una estrella para producir un patrón similar al arcoiris que nos permite estudiar los productos químicos presentes en las atmósferas de las estrellas. Pequeños movimientos de este patrón químico pueden revelar la presencia de planetas en órbita.

Nuestro equipo ha estado a la vanguardia de este campo, lo que culminó con el increíble descubrimiento del planeta habitable Próxima b, que orbita a Próxima Centauri, la estrella más cercana a la Tierra. Nunca se descubrirá un exoplaneta más cercano que Próxima b. En todo caso, Próxima b puede no ser el mejor lugar mundos habitables en el cosmos. El planeta orbita una estrella tipo M, que son estrellas mucho más pequeñas y frías que las estrellas tipo G, como el Sol. Esto significa que la zona de habitabilidad queda mucho más cerca de la estrella. Es muy fácil que una pequeña estrella activa como Próxima Centauri haga inhabitable el planeta, lanzando partículas altamente energéticas sobre su superficie.

Por lo tanto, el siguiente paso es detectar planetas similares a la Tierra que orbiten estrellas más parecidas al Sol.

Este esfuerzo se está llevando a cabo. Este año, la NASA lanzó la misión Transiting Exoplanet Survey Satellite (TESS; Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito), cuyo objetivo es detectar pequeños planetas alrededor de algunas de las estrellas más cercanas utilizando otro método de detección de planetas: el método de tránsito. Al observar desde la Tierra, cuando un planeta pasa delante de su estrella, parte de la luz de la estrella es bloqueada por el planeta, lo que hace que se oscurezca un poco. Los astrónomos pueden usar este oscurecimiento para detectar el planeta y medir su tamaño físico. TESS buscará detectar una gran cantidad de pequeños planetas, permitiendo que equipos terrestres los estudien.

Es muy probable que ninguna otra área de la ciencia capture la atención del público como la búsqueda de planetas similares a la Tierra en la galaxia. La pasión humana por la exploración se lleva al límite cuando se consideran los planetas en la galaxia que podrían ser hogares de vida alienígena. Esto es más destacado todavía cuando se considera la posibilidad de visitar estos planetas en algún momento en el futuro cuando la tecnología lo permita.

James Jenkins
Profesor Asociado
Departamento de Astronomía
Universidad de Chile

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Reseña

Revisa la columna de opinión de James Jenkins, profesor asociado del Departamento de Astronomía de la Universidad de Chile.